Estudiantes 402, profesionistas 627: el inglés de México no se aprende en la escuela
Casi todo el debate público sobre el inglés en México se hace en promedios nacionales, y el promedio nacional esconde el dato que de verdad explica el problema. Cuando la misma medición se abre por ocupación, la categoría con la puntuación más baja de todo el país no es la de quienes nunca estudiaron: es la de quienes están estudiando ahora.
Dónde está México en el mapa
En el EF EPI 2025 México obtiene 440 puntos y ocupa el lugar 103 de 123 países, dentro de la banda que el índice llama dominio muy bajo. El promedio mundial de esa edición es 488, de modo que el país está 48 puntos por debajo. La cifra que más pesa, sin embargo, es la del movimiento: la puntuación cayó 19 puntos respecto de la edición anterior. No es un estancamiento, es un retroceso medido.
Antes de seguir conviene decir qué es este índice y qué no es. El EF EPI se construye con los resultados de personas que decidieron por su cuenta hacer una prueba de inglés en línea, así que no es una muestra representativa de la población mexicana y no debe leerse como una medición absoluta del país. Sirve para comparar, para ver la forma de una proficiencia y para seguir su tendencia en el tiempo. Esa forma es justamente lo interesante aquí.
Se entiende más de lo que se produce
Al abrir la puntuación nacional por habilidad aparece el patrón: lectura 455, comprensión auditiva 422, expresión oral 413 y expresión escrita 399. Las dos habilidades receptivas van por delante y las dos productivas quedan atrás, con 42 puntos entre la mejor y la de hablar, y 56 entre la mejor y la de escribir. Es el mismo perfil que aparece en otros países de la región, y describe a alguien que sigue una serie sin subtítulos pero se paraliza cuando tiene que contestar.
Puntuación de México por habilidad
Conviene notar un matiz que distingue a México de sus vecinos: aquí la habilidad más débil no es hablar, es escribir. Expresión escrita marca 399, catorce puntos por debajo de la oral. Producir en inglés cuesta en los dos registros, y la escuela evalúa sobre todo el escrito, lo que vuelve el resultado todavía más incómodo de explicar.
El dato que cambia la conversación: quién puntúa qué
La ficha de México también desglosa la puntuación por función laboral, y ahí el país se parte en dos. Quienes trabajan en estrategia y gestión de proyectos marcan 627, investigación y desarrollo 614, atención a clientes 599, docencia 567, tecnología 559 y ventas 553. Todas esas cifras están muy por encima del promedio mundial. La categoría estudiante marca 402, y es la más baja de toda la tabla, por debajo incluso de la categoría de personas sin empleo especificado, que marca 415.
Puntuación de inglés en México, por ocupación
Hay que leer esta brecha con cuidado, porque no es un experimento: son grupos distintos de personas que decidieron hacer la prueba, y quien trabaja en investigación o en estrategia probablemente ya usaba inglés antes de llegar a ese puesto. Aun con esa reserva, la dirección es clara y consistente con lo que ve cualquiera que contrate en México: el inglés funcional aparece asociado al trabajo, no al aula. Se construye después, y lo construye la obligación diaria de hablarlo.
Lo que la escuela midió, y lo que nunca midió
La evidencia mexicana más citada sobre esto sigue siendo el estudio Sorry, publicado por Mexicanos Primero en 2015. Aplicó un examen propio, el EUCIS, a casi cinco mil estudiantes de primer año de preparatoria en once ciudades, es decir a jóvenes que acababan de terminar la secundaria y que por definición ya habían aprobado el inglés obligatorio. El resultado fue que 97% no alcanzaba el nivel que se esperaba de ellos y que 80% no registraba dominio alguno del idioma. Todos, sin excepción, habían pasado la materia.
El estudio también documentó el problema de infraestructura detrás del resultado: apenas una de cada diez primarias contaba con maestro de inglés, y dos de cada cinco secundarias no tenían uno. Y hay un detalle metodológico que casi nadie retomó y que conecta directamente con el EF EPI: aquel examen midió comprensión de lectura, comprensión auditiva, gramática y vocabulario de opción múltiple. No evaluó producción oral. El diagnóstico nacional más duro sobre el inglés en México nunca le pidió a un estudiante que dijera una frase en voz alta.
La historia del programa que debía resolverlo cierra el cuadro. El Programa Nacional de Inglés en Educación Básica se creó en 2009 y en 2011 se integró al plan de estudios con 1.060 horas de inglés previstas desde tercero de preescolar hasta tercero de secundaria. En 2013 se fusionó con otros programas y perdió su identidad presupuestal. Un sistema que evalúa lectura y gramática, con cobertura docente incompleta y con el programa rector desdibujado a mitad del camino, produce exactamente el perfil que el EF EPI mide diez años después: se reconoce el idioma, no se produce. Si quieres ubicar tu propio caso dentro de ese marco, la explicación de qué significa de verdad cada nivel del MCER es el punto de partida.
La desigualdad también es geográfica
Por entidad, el rango es de 139 puntos. Nuevo León encabeza la tabla con 519 y Coahuila la cierra con 380, con el Estado de México en 386 e Hidalgo en 395. Por ciudades la distancia se abre todavía más: Monterrey marca 532 mientras que la Ciudad de México, con toda su concentración de empleo corporativo, marca 428.
Puntuación por entidad, extremos de la tabla
Ese mapa no dibuja el norte contra el sur, que es la lectura fácil: Coahuila y Chihuahua son fronterizos y aparecen abajo, mientras que Morelos y Michoacán aparecen arriba. Lo que sí acompaña a las puntuaciones altas es la presencia de empleo que exige inglés todos los días, y eso vuelve a apuntar al mismo mecanismo del apartado anterior.